Una anécdota de sus inicios lo dice todo.

En plena crisis de imagen tras las acusaciones en su contra por presuntos nexos con el narcotráfico, Julión Álvarez está en boca de todos, y a algunos les pareció buen momento para evidenciar sus experiencias con él.

Circula en Facebook una historia compartida por Roberto Ávalos, quien dice ser el primero en contratarlo para que se presentara en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, sin ningún éxito, pues sólo asistieron 900 personas.

“En ese entonces no era el famoso Julión que hoy todos conocen, la mayoría de los locutores locales no sabían quien era, mucho menos que era Chiapaneco, mi labor en las entrevistas que realizaba era decir textualmente «es el que canta la de fain, fain, fain, Very good, Very good, Very gooood».

 

Lo que yo conocí de César, como era la costumbre decirle a Julion fuera del escenario, fue a un hombre muy sencillo, alegre, carismático, agradable, alguien muy transparente, sin poses. Tuve la oportunidad de acompañarlos a su entonces pequeño rancho y hasta ayude a su papá a darle de comer a las vacas.
Dicen que la educación se mama y lo que yo pude percibir es que sus padres estaban siempre cerca para aconsejarlo y hasta para regañarlo, querían verlo triunfar. Sin embargo con el éxito también llegan buitres que pueden mal aconsejar las acciones de los individuos”.

“No juzgo ni defiendo a quien hoy involucra el Gobierno de Estados Unidos en lavado de dinero, pero no creo que tuviera la necesidad de hacerlo, sin embargo si se pierde el rumbo, la ambición siempre es inexplicable”, dice Roberto.Y añadió lo que sintió después de apoyarlo, y darse cuenta de que no se había ganado la lealtad de Julión:

“Lo único de lo que yo sí puedo hablar es de un pequeño sentimiento guardado en mi pecho, ya que nunca más me tomó en cuenta para nada en Chiapas a pesar de haber sido el primero en confiar en su talento y a pesar de haber planeado una fecha más en el Palenque de la feria Chiapas el 16 de diciembre de 2010, misma que al final realizó pero con el ya conocido «empresario» Fernando Ugarte”.