Ahora es la actriz Luz Elena González quien rompe el silencio sobre los malos tratos que recibió por parte de la actual Directora Nacional del concurso Mexicana Universal.

Cabe señalar que Luz Elena González participó en la primera edición de Nuestra Belleza México en el año 1994. Aunque su relación con la también empresaria se visualizaba prometedora, las cosas cambiaron cuando la actriz -que en ese momento tenía 20 años de edad- se alojó en el departamento que ésta ponía a disposición de las concursantes.

“Las reglas estaban muy marcadas”, recuerda la también actriz de telenovelas para posteriormente narrar que en la propiedad vivía la cuñada de Lupita, cuyo cuarto siempre tenía llave y aunque no tenía intención de invadir la casa, la incomodidad se hizo presente cuando le advirtieron que no podía recibir la llamada telefónica de sus papás a muy altas horas de la noche y tampoco a las primeras horas del día, además de que no podía tomar las cosas del refrigerador ni siquiera el agua, por lo que se hizo cargo de sus gastos, compró su colchoneta para dormir aunque la utilizó poco tiempo ya que se cansó de tantas restricciones.

“No podía dar la dirección de donde estaba, no me podían visitar”, dice la originaria de Jalisco, quien incomoda y cansada de tantas limitaciones se fue a vivir al departamento de su novio, acción que reprobó Lupita quien le dijo la acusaría con sus papás ya que ella era responsable de su persona.

Luz Elena vivió en el departamento de su novio al menos un año, donde desayunaba, comía y cenaba sin limitaciones, era feliz pues aún perseguía su sueño de ser nuevamente coronada en certamen de belleza pero esta vez internacional; no obstante sus ilusiones se derrumbaron ya que de último momento Lupita le dijo que no podía ir debido a que le faltaban unos centímetros para la estatura requerida.

“Me dolió mucho porque además jamás volvió hablar conmigo, durante muchos años, había eventos de Nuestra Belleza donde no era requerida. Me habló hasta diez años después”, lamenta González y asegura no sentir rencor sino agradecimiento.