Héctor Sandarti recordó a través de sus redes sociales el duro momento que vivió el 31 de agosto de 2001, día en que sufrió la terrible experiencia de ser secuestrado.

A casi 20 años de este amargo momento, el conductor de 52 años de edad asegura que ahora también ve el lado positivo de esta situación que padeció en la Ciudad de México.

Sandarti contó que en el instante en que se dirigía a la primera lectura del libreto de una obra de teatro fue privado de su libertad y trasladado a una casa alrededor de las 7:30 de la noche, refiriendo que supo la hora por la estación de radio que escuchaban sus captores.

Posteriormente, Héctor relató que “Charly”, como decidió nombrar a uno de sus secuestradores, le contó que había sido agente antisecuestros, pero la situación económica del país lo “hizo cambiar de bando”.

Explicó que pensó en escaparse, pero sabía que las cosas podían acabar mal si intentaba hacerlo, por lo que espero a que sus plagiarios le dijeran que sucedería con él.

“Ya me habló mi jefe, lo más seguro es que por eso de la 1 de la tarde venga a hablar contigo para interrogarte… Me acuerdo que me sirvieron una sopa de esas instantáneas, pero no tenía hambre”, relató el presentador de origen guatemalteco.

Tras un día de secuestro, Sandarti recibió una noticia alentadora. “Recuerdo que como a eso de las 6 de la tarde (sábado) llega “Charly” y me dice: ‘No se logró negociar nada, no llegaron a ningún acuerdo con nadie y te vamos a soltar, pero te vamos a soltar como a la 1 o 2 de la mañana del domingo’”.

De la misma manera, el conductor recordó que “El Compadre”, otro de sus secuestradores, le colocó un billete de 100 pesos en la bolsa de su camisa y le advirtió que lo cuidara porque era su taxi.

Sobre el momento que quedó en libertad, Héctor relató que fue abandonado “en una colonia que no conocía, con calles vacías, medio lloviendo, siendo las 2 de la mañana (domingo)”.

Finalmente, el artista oriundo de Guatemala expresó: “en este mundo todos somos secuestrables, por eso es que yo platico esta historia…”. Y recordó lo que le dijo uno de sus plagiarios: ‘Si hubiera un manual del perfecto secuestrado, déjame decirte que tú lo cumpliste a cabalidad, hiciste exactamente lo que tiene que hacer una persona en esas circunstancias’”.