Ciudad de México.- Más que una comedia simple por las acciones de un par de empleadas domésticas para cobrar su sueldo a los patrones, la actriz Giovanna Zacarías ve en el filme Los Trapos Sucios se Lavan en Casa una reflexión sobre la diferencia de clases sociales.

En la trama, Lupita (Zacarías) y Toñita trabajan en casa de un político que les debe cinco quincenas y, cuando les surge una emergencia y necesitan que les paguen su dinero, se encuentran con reclamos.

Como protagonista, la directora del cortometraje Ramona considera que el conflicto representa la falta de empatía que hay con quienes sólo cuentan con el dinero que ganan ese día.

«La película es una sátira, una persona que trabaja al día necesita ese salario para mantener a su familia, pero pareciera que los que más tienen les hacen el favor a ellas al darles trabajo», comentó Zacarías.

«Es una crítica de clases donde las chicas del servicio doméstico se hartan del maltrato. Al principio son nobles y buenas personas, pero llega el momento en que toman la decisión de obligarlos a pagar», agregó.

Protagonizada también por Arath de la Torre, la historia aborda las situaciones que viven las empleadas domésticas con la familia, que van desde la falta de consideración hasta las múltiples labores que deben absorber.

«Hay una reflexión muy fuerte sobre cómo terminan criando a los hijos de quienes se van a trabajar o de quienes no están en casa. Cuando no hay nadie, ellas sí están y terminan educando», destacó Zacarías.

El estreno del filme está programado para el 10 de abril y aunque la actriz desconoce si se pospondrá por la emergencia sanitaria del Covid-19, destacó que la reflexión que propone es vital durante la pandemia.

«Hay gente que si no vende en la calle, no limpia o no arregla, no come. La historia va como anillo al dedo en esta contingencia, quedarse en casa es privilegio de unos cuantos», concluyó la actriz.