Otro problema más para Luis Miguel es una querella que puso en la corte de Los Ángeles, California, el paparazzi Tony Echeverría, que tiene fama de intrépido y capaz de retratar hasta al hombre invisible. Esto sucedió en el aeropuerto de Los Ángeles, cuando Luismi regresaba de un viaje acompañado, como siempre, de sus cuatro gigantes guardaespaldas.

El fotógrafo fue muy obvio al tirar las fotos, como si quisiera que lo vieran y fue cuando uno de los guardaespaldas trató de evitar que siguiera, pero la perseverancia del paparazzi desesperó al moreno y de un coscorrón lo hizo trastabillar.

Quienes conocen a este fotógrafo dicen que es tan arrojado que a veces su actitud se interpreta como provocativa y acaba con la paciencia del mismísimo Santo Job. El fotoperiodista jura que el 19 de abril, buscaba una imagen de Luis Miguel y cuando El Sol se dio cuenta, supuestamente le ordenó a uno de sus guardaespaldas que lo atacara.

El oficial de seguridad, sin mediar palabra, golpeó aEchevarría como si se tratara de un criminal.

Por esa razón, Echevarría radicó una demanda por daños, en la cual no especifica cuánto dinero busca… pero la cadena TMZ anticipa que será bastante, porque se alega que en el incidente el guardián de Luismi olvidó que en este país existen procesos para manejar estas situaciones y ninguno de ellos incluye puños y patadas.

Si Luis Miguel quiere golpear a otros, que hable con Óscar de la Hoya o con Saúl Canelo Álvarez para que le abran puertas en el mundo del boxeo. Pero si quiere ser cantante adorado por mujeres, tiene que finalmente aceptar que es una figura pública.