La séptima temporada de la serie El señor de los cielos concluyó a finales del año pasado con la inesperada ausencia de Rafael Amaya, quien durante años fue el protagonista de la exitosa narcoserie. El actor desapareció de la vida pública sin dar explicaciones y su paradero se volvió toda una incógnita para todos sus seguidores e incluso para algunos allegados.

Alejado de los foros, eventos públicos y redes sociales, el misterio se reveló recientemente cuando el sonorense reapareció en una publicación del ex campeón Julio César Chávez , quien aclaró que el actor se encontraba en su clínica de rehabilitación Baja del Sol. Más tarde Amaya apareció en la revista People donde habló sobre la lucha contra las adicciones.

Luego de tocar fondo, Karem Guedimin, mánager y amiga de Rafael Amaya, fue la mujer que ideó un plan junto al cantante Roberto Tapia y Fátima Amaya para rescatar al actor de las drogas y el alcohol.

Durante la reciente conversación con la revista, fue Karem Guedimin, mánager y amiga de Rafael Amaya, quien relató cómo fue que el año pasado percibió que el actor no estaba bien y cómo ideó el plan, junto a Tapia y la hermana del histrión, para rescatarlo de las drogas y el alcohol.

“Te lo digo como mánager, si tienes a gente que no te suma y que te dice eres un fregón y cuando llegas con gente de tu trabajo y te dicen que te pueden sustituir (y no te importa, eso no está bien)”, dijo Guedimin. “Él me decía que se deprimía porque (la gente) ya no buscaban al actor, sino al señor de los cielos”.

A lo que agregó: “A mí me vale que seas Rafael Amaya, el señor de los cielos, yo te quiero bien”. Pero a finales de 2019 se percató que Rafael estaba fuera de sí, e intentó de hacerlo entrar en razón, pero por desgracia sus consejos y advertencias no dieron resultado y Guedimi n acabó perdiéndole la pista a su cliente y amigo.

“Sale de El señor…, tiene temas todo ese año y me habla y me dice que ya no quiere estar aquí (en México) y que se quiere ir a otro lado”, narró. “Se fue un año, tomó su coche y nunca me quiso decir dónde estaba. Siempre estuve tratando de tener una artimaña de traerlo de vuelta, pero cambiaba los teléfonos, y yo sentía miedo (por su vida)”. El miedo llevó a Guedimin a unir fuerzas con Fátima y Roberto, el único amigo en el que Rafael confiaba.

Juntos armaron la estratagema que les permitió finalmente recluirlo en el centro de rehabilitación que el ex boxeador mexicano Julio César Chávez tiene en Culiacán, Sinaloa. “Si no hubiera tenido a su hermana y a Tapia, no iba a poder hacer esto sola”, aseveró Guedimin, quien además comentó que Fátima lloraba por Rafael. Ahora ve todo más claro, y parece que la pesadilla terminó. Rafael Amaya está más tranquilo y listo para regresar con nuevos ánimos.

“Lo veo muy bien, lo veo muy consciente. Lo veo muy claro”, asegura la representante, quien estará firme a lado de su estrella en esta nueva etapa de su vida y carrera. “Al final del día todo valió la pena”.