Nada más alejado de la realidad que Andrés García se encuentre solo, triste y abandonado. El actor celebró 79 años de vida en su casa de Acapulco, Guerrero, feliz y rodeado del amor de su esposa, Margarita, y de sus nietos Andrés y Jimena, hijos de Andresito (hijo de Margarita), a quien quiere como propio. Asegura que nada le falta, vive tranquilo y enfrenta la pandemia en paz. La sabiduría le ha llegado con la madurez y los años, sabe perfectamente a quién quiere en su vida, y ha dicho adiós a quienes quiere fuera de ella.

“NO HE SABIDO NADA DE MI HIJA ANDREA”
¿Cómo pasó su cumpleaños?

Tal como me siento: feliz y tranquilo. Estuvieron conmigo mis nietos Jimena y Andresito, y Andresito; sólo faltó mi hermana, que está en México y no puede viajar por la situación.

¿Qué le regalaron?

Unas chanclas muy padres, que traigo puestas; unos tenis blancos… Margarita me regala zapatos a cada rato y ya tengo varios pares. Una lámpara de emergencia para cuando se va la luz, y hasta una pierna de jamón serrano. Pero el mejor regalo siempre es la compañía.

Hablando de compañía, lo vemos muy feliz con su esposa, Margarita. ¿Cómo es su relación actualmente con ella?

Muy compacta. Los dos tenemos nuestro carácter y nos hemos agarrado del chongo, pero tenemos raíces muy fuertes que hemos construido de todo lo que hemos vivido juntos. A pesar de que ella vive en su casa y yo en la mía, no dejamos de hablarnos, querernos y cuidarnos. El amor perfecto sin discusiones y pleitos de vez en cuando no existe.

¿Le llamaron sus hijos, Andrés, Leonardo y Andrea, para felicitarlo?

Leonardo anda viviendo la vida loca en Cancún. Estuvo aquí y se fue unos días antes de mi cumpleaños, pero sí me habló. Igual que mi hijo Andrés; él me llamó desde Miami. Andrea creo que está en Estados Unidos.

¿No ha sabido nada de ella?

No, desafortunadamente, y su mamá tampoco. Andrea siempre ha sido así; de por sí a casi todos los García no nos gusta dar explicaciones ni que nos tengan localizados. A mí me pasó durante muchos años, pensaba: “¿Por qué tengo que decir dónde estoy y con quién?”, pero después, con los años y la madurez, uno entiende muchas cosas.

“NO ME SOBRA, PERO TAMPOCO ME FALTA NADA, GRACIAS A DIOS”
¿Qué deseo pidió en este nuevo año de vida?

Que me siga llegando más sabiduría, porque, como les digo, estoy empezando a entender muchas cosas que no en- tendía antes. Cosas del mundo, de mí y de la vida.

¿A qué se refiere?

A la sabiduría para entenderme a mí mismo, a mi entorno y a la gente que quiero, y a la que no también, porque a veces no queremos a ciertas personas y no hay razón, y hay otras que queremos y no sirven para nada, y ahí las tenemos, pegadas como piojos. Yo en este año y medio, por ejemplo, he hecho a un lado a mucha gente que conocía de muchos años, pero no hacía más que ver qué provecho sacaba. Eso es parte de la sabiduría, decirle adiós a la gente que está abusando.

¿Cómo está de salud?

Voy mejorando poco a poco. La operación de la columna vertebral fue muy grande, pero ahí la llevo. Pienso que en unos seis meses estaré caminando normal; quiero recuperar un poco más de fuerza en las piernas, pero tengo que ir poco a poco. Aunque camino sin bastón a ratos, todavía tengo un poco de entumecimiento. El proceso es largo.

¿De qué se mantiene actualmente? ¿Es verdad que se las ha visto duras?

No, no hagan caso de los chismes. No me sobra, pero tampoco me falta nada, gracias a Dios, y eso es una gran bendición en esta época.

¿Cómo ha sobrellevado la cuarentena, por cierto?

Con esta pandemia todos estamos pasando nuevas incomodidades cada día y estamos aprendiendo a adaptarnos a una nueva realidad, pero yo no me puedo quejar, Margarita y mis nietos vienen tres o cuatro días a la semana, y otros días es- toy solo, porque también hay que estarlo para pensar, medir y calibrar la situación.

¿Qué ha reflexionado al respecto?

Muchas cosas: que la habíamos tenido muy fácil hasta ahora, porque vivir era salir a emborracharse, decir tonterías, comer como locos y no nos importaba nada más. Y no hablo de mí en particular, sino de todos. Esto nos ha obligado a recapacitar que hay cosas más importantes, que hay que cuidar el planeta, la naturaleza, los animales y a la familia.

“LE HEREDÉ MI RANCHO DEL AJUSCO EN VIDA AL HIJO DE MARGARITA
Por otro lado, ¿cómo va la venta de su famoso castillo?

Sigue en venta, a buen precio, es una buena oportunidad. Ojalá pronto haya personas interesadas y se venda. No puedo quedarme con él porque ya no puedo ir a la Ciudad de México, se me sube mucho la presión.

¿Por qué heredó en vida el rancho del Ajusco al hijo de Margarita?

Primero, porque se lo merece, y segundo, para que no haya problemas cuando yo ya no esté. De hecho, hay otra propiedad que está a nombre de mi hermana, y ya lo demás les tocará a los otros. Hay ciertas cosas que podrían ser motivo de discusión entre los hijos, y así no hay pleitos en caso de que suceda algo.

Entonces, ¿tiene listo su testamento?

Todo está en orden desde hace tiempo. Hay ciertas cosas que ya están a nombre de mi hermana o de Andresito López, que es el hijo de Margarita, y otras cosas se repartirán entre Andresito (Andrés García Jr.), Leonardo y otros familiares míos.

¿A su hija, Andrea García, la tiene considerada?

No me gusta hablar de eso, me parece que no viene al caso. Lo importante es agradecerle a mi público por el cariño que me ha dado a través de los años y que me sigue dando. Por favor, quiero pedirles que se cuiden del coronavirus, porque no es un juego, sus vidas valen mucho, salgan lo menos posible de sus casas, y si tienen que hacerlo, tomen las medidas necesarias.