Típico que cuando eras niña ibas con tus padres a desayunar a un restaurante y ¡sorpresa! Un payaso se acercaba a ti para ofrecerte un globo. Lo único que deseabas era salir corriendo del lugar, llorar a moco suelto por el terror que te generaba ( y te genera) ese personaje, cargado de maquillaje, sonrisa fija, nariz roja y peluca de colores.

Y no eres la única, a la mayoría nos dan pánico los payasos, y esta fobia llamada coulrofobia tiene una explicación científica.

Steven Schlozman, Psiquiatra de la Universidad de Medicina de Harvard, afirma que la sonrisa fija de los payasos, genera una disonancia cognitiva, es decir, la percepción de algo común, que en este caso es una sonrisa, pero con un toque que sale de lo usual: la permanencia. Esto nos brinca y provoca rechazo y miedo a «eso» que no podemos comprender.

Por su parte, investigadores de la Universidad de Sheffield, Inglaterra, realizaron un estudio con cerca de 300 niños y confirmaron que la mayoría manifestaba aversión a los payasos. La explicación detrás de ese terror incontrolable es el desconocimiento de quien se esconde bajo ese disfraz.

La ansiedad que generan los payasos es tan popular que incluso en varios lugares las personas se han disfrazado de payasos para generar pánico colectivo en las calles, lográndolo con éxito.

Como ves no eres la única a la que se le pone la piel chinita al ver a un payaso. La fórmula para vencer cualquier miedo es enfrentándolo, entonces… ¿Te animas a dar el paso viendo la película «Eso» esta noche? ¡Horror!