Los romanos utilizaban el término catastrophe para referirse a situaciones de destrucción extrema o abatimiento de todas las posibles previsiones. Sin embargo el mundo contemporáneo ha contemplado tanta violencia y destrucción que la sola mención de cualquiera de las guerras de los últimos cincuenta años sería suficiente para dar fe de estos hechos como para ser llamarlas como catástrofes. En efecto, hay dos maneras de caracterizarlas una es referirnos a una serie de acontecimientos y englobarlos bajo un mismo epígrafe y la otra tomar como referencia un acontecimiento y profundizar en los factores que lo hicieron posible.

En este último sentido es que quisiera indagar cuales son los factores para que pueda darse la emergencia de una catástrofe como la presente. En este sentido quisiera plantear las categorías que están directamente vinculadas con su aparición y que pudieran servir de base para el diseño de escenarios, muchos de ellos de muy baja probabilidad, pero bajo ninguna circunstancia imposibles de que no puedan ocurrir, porque las catástrofes son:

I1 Irrelevantes.- en el inicio en la medida en que nadie lo considera o simplemente lo ignoran, en este caso es un asunto del que nadie trata o tiene conocimiento de ahí que no puedan existir antecedentes sobre él y no pueda estimarse el nivel de riesgo interno que pueda representar, ni la amenaza que puedan llegar a tener al proyectarse en escenarios más amplios.

I2 Inesperadas.- en la medida en que nadie piensa que un acontecimiento de esta naturaleza pueda ocurrir y en consecuencia se subestiman factores, se ignoran signos, se omiten alertas y silenciosamente se dejan avanzar los elementos que una vez constituidos muestran de manera clara su presencia. En este sentido no estamos necesariamente frente al factor causal, sino del componente final que al integrarse a una cadena hechos termina siendo el componente que finalmente desencadena la catástrofe. En este sentido seria absurdo creer que el COVID 19 fue el causante del desplome de la economía mundial, pero si el factor que al incidir sobre una economía frágil la desencadenó.

I3 Imprevisión.- pues cuando se introducen estos factores no hay ningún recurso previsible para enfrentarlos, por lo que no hay mecanismos de contención y la catástrofe avanza sin la menor resistencia, por lo que una vez desencadenados los acontecimientos el monto original que pudo contenerlas al principio queda rebasada en tiempo record y es entonces cuando el monto para enfrentarlos se vuelve exponencial.

I4 Irresponsables.- pues nadie reconoce su participación en los hechos en los que estuvieron involucrados y nadie interviene para el planteamiento de alguna resolución, pese a que participaron o contribuyeron. Sin embargo son igual que Edipo que al buscar al maldito que había desencadenado la ira de los dioses terminan descubriendo que son ellos mismos.

I5 Inocultables.- porque una vez que el problema se hace evidente no hay forma de ocultarlos o desviar la atención sobre lo que ocurre. Menos en el momento actual donde los medios pueden hacer virales imágenes, testimonios o evidencias que son posibles debido a los medios electrónicos en que hoy se soportan.

I6 Improbable.- porque si se hubiera apostado a un evento semejante nadie hubiera arriesgado nada a esa lejana posibilidad, pero ocurre que muchos eventos cuyos momios van contra toda lógica han resultado en más de una ocasión la alternativa que resultó posible.

I7 Inexperiencia.- porque nadie puede llamarse experto en algo que todos ignoran, el problema es como en el caso del COVID 19 sobre el que más de un funcionario en el mundo habla con una autoridad y una prepotencia digna de mejor causa.

I8 Irrespetuoso.- que se manifiesta en la búsqueda de culpables o chivos expiatorios en el presente o se remiten sin pruebas hacia el pasado, olvidándose que al final de cuentas son las instituciones las que se deterioran en su credibilidad pública; se debilitan en sus recursos y capacidad de acción como en la forma de enfrentarlos, pero también estos hechos terminan rebasando los niveles de tolerancia de los actores, al tiempo que dañan de manera irreparable la legitimidad y la legalidad, al no abrir las puertas al consenso.

I9 Irresolubles.- Todo lo anterior si se presentara de manera sucesiva se tendría un escenario donde a cada problema se le enfrentaría bajo situaciones de un control relativo, pero si se constituyen en una sumatoria en que concurren y coinciden varios problemas en el mismo tiempo y espacio se potencian más allá de lo previsto y se convierten en Irresolubles, convirtiéndose en catástrofes.

Los nueve signos anteriores son reveladores de una catástrofe, pero el problema central consiste en quien, como y donde, donde el quien supone identificar a los actores; el como la manera en que lo abordaron y el donde el espacio definido de acción de al catástrofe, lo que permite ex post facto evaluar la magnitud de una catástrofe.

Si los problemas terminaran ahí la opción seria ¿cómo retornar a la normalidad? Despues de la catástrofe. Pero si el sistema ha sido afectado en su equilibrio entonces tenemos que decidir: si es en torno a la reconstrucción material, lo que nos remite a los costos en relación a los recursos. Y por otra parte a la restauración institucional en cuyo caso hay que restaurar los circuitos de producción, distribución, consumo y comunicación en el ámbito económico. Rehacer los pactos con las fuerzas políticas en torno a acuerdos en lo fundamental. Reconciliar agravios para evitar desintegraciones y generar un nuevo espíritu de cuerpo para garantizar la gobernanza y la gobernabilidad y todo ello descansa en decisiones que hay que tomar en tiempo y forma.

Por tanto el mayor impedimento que podemos encontrar es la indecisión, pues aun los que creen que generando un impasse tienen que recordar que fuera de tiempo y circunstancia el no decidir es también una decisión y quizá esta sea la más amarga y de mayores consecuencias en el tiempo pues en este caso el plano de la indeterminación se convierte en el peor verdugo.