Motivado por la conmemoración de otro año más de la llamada «Expropiación Petrolera», llevada a cabo un día como hoy del año 1938, por el Gral. Lázaro Cárdenas del Río, presidente constitucional mexicano. Hoy me permito compartirles, un esbozo de parte de la historia de mi abuelo materno, el Ing. José Guadalupe Mejía López, prócer mexicano que tuvo la fortuna de trabajar su propia planta petrolera por los años 40’s.

En Tampico Tamaulipas, se registraron historias de verdaderos próceres con gran ingenio y talento, reconocidos como iniciadores de la historia contemporánea.

Sólo basta recordar casos como la Familia Fleishman, iniciadores de la industria refresquera nacional desde Tampico a principios del siglo XX. Lo mismo se registró la bonanza petrolera de la conocida como ‘La Faja de Oro Husteca’ en esa época, comparando a Tampico con la Dubai de los tiempos actuales.

En la región se tuvieron los primeros vuelos transnacionales, ahí nació ‘Mexicana de Aviación’, también primer aeropuerto internacional.

Tres reconocidos personajes de la región, se identifican con el ex líder petrolero, Don Joaquín Hernández Galicia ‘La Quina’, el Ing. Fernando Heftye, primer director de la Refinería de ciudad Madero, y por último, mi abuelo materno, el Ing. José Guadalupe Mejía López.

TAMPICO PETROLERO:

En 1930, mi abuelo pasaba horas platicando en el «Café Mundo» de Tampico con el que llegaría a ser presidente de México (1946-1952), el Lic. Miguel Alemán Valdés, mismo que ayudo con trámites jurídicos, siendo el abogado y apoderado de la empresa Eons.

Para financiar el proyecto se llegó al acuerdo de vender algunas de las acciones de la empresa. Las acciones tenían un sello en una esquina y tenían la imagen del Ing. Mejía y del Lic. Alemán.

LA COMPAÑÍA PETROLERA “EONS, S.A.”:

Al formar la compañía petrolera “Eons, S.A.” (con 200 mil pesos de capital social) junto con el Lic. Ramón Díaz, se dedica al desarrollo de asfaltos petroleros en el norte de Veracruz (Pánuco).

La compañía (1930-1934) recibió contrato con el ayuntamiento de Tampico, para pavimentar las principales calles con el asfalto producido.

Al sufrir en Tampico el Ciclón de 1933, se afectó a la empresa al destruirse y derramarse los contenedores del material, cerrando operaciones al año siguiente.

En ese tiempo logra la investigación y el desarrollo del proyectode “asfaltos oxidados” (inventó la fórmula del asfalto oxidado, así como el diseño de los hornos para producirlo).

Hoy día continúa aplicándose en el mundo, pero no pudo patentarlo ante la contingencia sufrida.

Además en ese tiempo inicia los trabajos de investigación para sus patentes de refinación a base de condensado, filtrado y separación de gas y aceite.

El Ing. Mejía terminó las patentes petroleras en 1937, las presento en la “Oficina de Marcas y Patentes de México” el 14 de mayo 1938 y ante un jurado en Washington, DC el 10 de noviembre de 1938, recibiendo un reconocimiento unánime por los integrantes del jurado, siendo registradas por el abogado K. Crowell en la “Oficina de Patentes de los Estados Unidos” el 16 de julio de 1940.

En esa época (18 de marzo de 1938), se daba el hecho histórico de la Expropiación Petrolera, decretada por el Gral. Lázaro Cárdenas del Río, motivando la salida de nuestro país de las grandes compañías petroleras extranjeras (El Águila y la Standard Oil). Ante esto, un grupo de refinadores de Houston, Texas, le ofrecieron al Ing. Mejía la compra por 5 millones de pesos (un millón de dólares de la época) de sus patentes de refinación de petróleo, al comprobar la alta calidad de gasolina y aceites que producía con sus inventos (alto octanaje, libre de plomo y refinadoras de fácil montaje y traslado).

LA CONCESIÓN DE 5 POZOS PETROLEROS:

Sin embargo, el Ing. Mejía por su alto espíritu nacionalista, prefirió ofrecer las patentes al gobierno de Lázaro Cárdenas en el año de 1939.

Siendo hasta el arranque del gobierno del Gral. Manuel Ávila Camacho, el 31 de agosto de 1940, cuando se decide por la Secretaría de Economía Nacional, representada por el Ing. Modesto C. Rolland y por el Jefe del Departamento del Petróleo, Ing. José D. Báez, otorgaron en concesión la explotación de 5 pozos petroleros (Nos. T-12, T-17, T-18, T-19 y T-26), ubicados en el Lote “A” de Topila, Municipio de Tampico Alto, Veracruz, para que el Ing. Mejía junto con sus socios Octavio Barocio y Antonio Romero Caballero, probaran las patentes en una planta refinadora piloto que se monto en los terrenos del pozo No. 26 (ver copia firmada de la concesión).

LA PLANTA REFINADORA DE TOPILA VERACRUZ:

El fin de la planta refinadora piloto era hacer las pruebas y a la vez demostrar que su invento funcionaba, pues muchos dudaban que fuera posible, para entonces se estaba desperdiciando mucho producto de los pozos abandonados por la Expropiación petrolera. Se monto la planta en escala pequeña y con tubos adquiridos al Sr. Apeddole en Tampico.

Cuando se consideró lista la instalación se notificó a los representantes del gobierno, a los técnicos y al químico, para que fueran testigos del funcionamiento de la planta.

Se veía a todos los presentes muy inquietos y atentos por ver los resultados. La salida del gas provocaba un fuerte e impresionante ruido, se arrancaron los motores y se empezó a formar hielo en las tuberías.

Después de tres o cuatro horas de iniciado el proceso, el Ing. Mejía se acercó a una válvula con un recipiente, la abrió y lo llenó con aquel líquido tan preciado, gasolina.

Fueron momentos de asombro, de alegría e innumerables aplausos, abrazos y felicitaciones.

Los químicos analizaron el producto y determinaron que tenía un octanaje muy alto, propio para la aeronáutica. Sólo faltaba separar las impurezas y partículas propias del proceso.

La planta inició las operaciones regulares funcionando de maravilla llenándose los tanques de almacenamiento que se construyeron para tal fin.

Se solicitó a la compañía ferrocarrilera carros tanque para el almacenamiento y transporte del aceite a los puntos de venta en Aguascalientes, San Luis Potosí y Monterrey.

Cada día era mayor y mayor la cantidad de carros tanque que se requerían para manejar el producto.

Los tanques se llenaban con un sistema de tuberías con codos que se conocen como “garzas”.

Los cinco pozos operaron desde el 13 de septiembre de 1940 hasta diciembre de 1943, extrayendo cerca de 1,480 m3 de aceite crudo, mismo que se convirtió en alrededor de 500 mil litros de gasolina (2,500 barriles); intereses obscuros ordenaron el sorpresivo desmantelamiento de las vías del ferrocarril, comenzando justamente desde el Paso del Humo.

Ese fue el primer intento de perjudicar al Ing. Mejía, al impedirle sacar el aceite y la gasolina por ferrocarril (ver fotografía de las vías, maquina de maniobras y un carro-tanque).

EL RETIRO DE LA CONCESIÓN:

Se vio en la necesidad de adquirir remolcadores para transportarlo a través del río Panuco en barriles de 200 litros, pero resultaba insuficiente pues no lograban la cantidad que se transportaba por el ferrocarril.

Al no haber capacidad suficiente para almacenar y transportarel aceite y la gasolina, se determinó tomar acciones no deseadas derramando los excedentes en presas construidas para ese fin, y quemando el aceite que no era posible lo absorbiera la tierra. De ahí empezaron a enviar inspectores que aplicaron multa tras multa por el concepto de quemar “bienes de la nación”.

Finalmente obtuvieron lo que querían y expropiaron la planta refinadora.

Esta historia, continuará…