“La libertad de la fantasía no es ninguna huida a la irrealidad; es creación y osadía.”
Eugéne Ionesco

 

H. G. Wells no fue el primero en crear literariamente un mundo libre de toda restricción institucional, política y económica, recreando desde la imaginación una posibilidad fuera de todo maquineo incrédulo, pero sí de los más convincentes actores de llegar al punto de fomentar una utopía crítica y sin modulaciones. La obra que daría pie a dicho entramado lleva por nombre “Una Utopía Moderna”,
publicado en 1905.

El autor establece un dialogo ficticio entre la realidad y aquello que podría ser posible bajo ciertas consideraciones. Chad Walsh en From Utopia to Nightmare explica lo que el otro mundo inventado por Wells, respondía como una amalgama heterogénea, no involuta, y si transpuesta a contracorriente de las intermitentes negativas por un mundo mejor: “No es un viaje a la fantasía, ni un viaje a la extravagancia. Es un majestuoso intento de imaginar esa sociedad que los hombres podrían crear si utilizaran sus cabezas y pusieran manos a la obra.

El resultado es la utopía más plausible jamás escrita." Si bien el pensar un horizonte plagado de libertades individuales y colectivas ha sido establecido como carácter reivindicativo, con una primicia reivindicativa a la que se adhiere la sociedad desde su historia, pues es de la Historia dicha coyuntura progresista.

Charles Fourier, socialista utópico, ingenio desde su saber un espacio que albergara a una comunidad rural, autosuficiente, sin jerarquías y con la fuerza de la solidaridad para alcanzar el mayor de los grados de satisfacción posible de quienes le habitasen: El Falansterio.

Aquel lugar idílico pensado en la Arcadia, devendría en un verdadero “espacio social” para el libre esparcimiento comunitario. Se contaba con un número preciso de habitantes (para Fourier era de 1620, aunque otros prefieren que sean 1800) los cuales vivían confinados bajo el apoyo mutuo establecido por el príncipe anarquista Kropotkin, trabajando entre sí por lograr una armonía emancipadora que diera una economía más justa con ganancias propias de su labor cotidiana, desvinculación de lo establecido por la moralidad. El concepto y la ejecución de lo que era la familia tenía que ser erradicado, pues era en la familia la gestación de la represión, el sistema jerárquico y la devoción por la figura paternal.

Hubo replicas que pudieron haber cuajado, tales fueron los casos de Reunión una colonia de inclinación falansteriana que fue constituida en Texas por un seguidor de Fourier, Víctor Considerant. Si se quiso tener un resultado óptimo respecto a su cometido, el propósito no supuso algo de interés para la comunidad norteamericana, al menos así se puede interpretar dada su corta duración. España sería un bastión importante de la defensa y apología de las ideas libertarias. Con personajes como Durruti, Ricardo Mella, entre otros, la península ibérica mantuvo una férrea tradición ácrata a la cual adhirieron su bagaje cultural, y así emprendieron distintos proyectos para una sociedad del mañana.

Un grupo de intelectuales gaditanos imaginaron y propusieron la creación de un edén con tintes puramente utópicos. Trazaron un sitio que se encontraba cerca de Jerez de la Frontera, manteniendo la acción de convertirlo en una comunidad (como ya se mencionó antes) autosuficiente, con conocimientos de agricultura, industria, responsabilidad cívica, sin faltar la libertad individual donde proliferara la
fraternidad. Solo que las instituciones gubernamentales no vieron a bien dar el sí para el proyecto, pensando que existían otras formas de que la sociedad pudiese desarrollarse alcanzando la emancipación.

Actualmente hay varios seguimientos por responder a las necesidades colectivas e individuales que tiene la sociedad con la cotidianidad, y para mi hay un claro ejemplo con el que la luz se hace cada vez más visible. El Urbanismo, fecundado en el siglo XX, se ha propuesto en establecer las mejores condiciones que puede tener una comunidad en su hábitat, reestructurando a la civilización para que pueda subsistir y progresar sin ninguna traba, y no solo de índole arquitectónica, sino también se enfoca en las problemáticas de economía, higiene, tecnología y respetando los usos y costumbres que, también, habitan en las comunidades.

Tal vez es momento de virar hacia un nuevo mañana, comenzado desde nosotros mismos, tal y como en un momento lo pensó y lo realizo Henry David Thoreau, pues la mejora de una sociedad, espacio y mundo habitable desde la conciencia, lo físico y aquello que se nos ha negado al grado de pensar que es imposible, viene desde nosotros, aunque la vida se nos vaya en ello para el gozo de las futuras generaciones.