El presidente Andrés Manuel López Obrador señaló que en las administraciones anteriores México vivía en un narcoestado debido al contubernio que había entre las autoridades federales y los grupos criminales.

En su conferencia matutina de este lunes, el mandatario habló específicamente del caso del exsecretario de seguridad, Genaro García Luna, y otros exmandos federales, acusados en Estados Unidos por tener presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa.

“Llego a hablarse de un narcoestado y yo sinceramente en ese entonces pensaba de que no era correcto clasificar de esa manera al Estado mexicano, pero luego con todo esto que esta saliendo a relucir pues sí se puede hablar de un narcoestado porque estaba tomado el gobierno”, refirió el presidente.

Agregó que quienes tenían en ese momento la obligación de combatir a la delincuencia estaban al servicio de ella, por lo que los criminales eran quienes mandaban y decidían a quien proteger.

“Esto tiene que atenderse para que no se repita nunca jamas tiene que haber una linea divisoria entre la autoridad y la delincuencia”, acotó.

López Obrador aseguró que se investigará si actualmente en la Fiscalía General de la República hay funcionarios activos que hayan sido cercanos a García Luna, Ramón Pequeño García y Luis Cárdenas Palomino.

“Si quedan funcionarios de ese grupo en el actual gobierno, la instrucción del Ejecutivo es que no se proteja a nadie y lo mismo en la Fiscalía, le tengo confianza a Gertz Manero, es un hombre integro no va a proteger a nadie, no va a ser tapadera”, dijo.

El presidente comentó que los casos de García Luna y el del exdirector de Pemex, Emilio Lozoya, demuestran “la gran corrupción que imperaba en el país”, además de ser un detonante de la violencia que se desató en México por los acuerdos que había con la delincuencia organizada.