En México, las personas de la tercera edad, el grupo que más ha sido castigado por el Covid-19, carecen de opciones de ingreso que les permitan aislarse para evitar contagios. Ningún gobierno ha planteado un plan para compensarles si dejan sus lugares de trabajo, que paradójicamente pueden ser espacios muy concurridos como el Metro o los supermercados.

Juan, trabajador del servicio de limpieza de la línea 3 del Sistema de Transporte Colectivo Metro, tiene 60 años y no puede parar: si no va a trabajar ocho horas diarias, seis días de la semana, el Metro no le paga mil 630 pesos quincenales, único ingreso con el que cuenta.

Juan todavía no alcanza edad para cobrar la pensión que da el gobierno federal a adultos mayores y no recibe otro subsidio a pesar de tener una discapacidad en el brazo izquierdo, ya que la pensión para personas con discapacidad es para personas de hasta 29 años.

«De que sí traemos miedo, sí traemos miedo; de que sí andamos pensando en eso, pues, en que hay mucha gente y no conocemos a nadie, pues», dice Juan. «Al menos yo sí tengo miedo, pero qué hacemos, si tenemos que salir a fuerza, sea como sea».

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), los adultos mayores son particularmente vulnerables a infecciones graves derivadas del COVID-19. Según el Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, el 80 por ciento de muertes asociadas al coronavirus en ese país son de personas de 65 AÑOS O MÁS, mientras en Italia, según datos del Instituto Superior de Sanidad, 48 por ciento de las víctimas mortales son personas mayores de 60 años. En China, según el Centro Chino para el Control y Prevención de Enfermedades, el 80 por ciento de las muertes por coronavirus han sido de personas mayores de 60 años.

En México, uno de cada tres adultos de 60 años o más trabaja, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo 2020 del INEGI, y hasta el 21 de marzo del 2020 solo había una restricción para que los empleados del gobierno de la Ciudad de México en este rango de edad dejaran de laborar. Porque en las semanas de contingencia, los políticos han invitado a los adultos mayores a quedarse en casa. Muchos no pueden atender ese llamado: si paran, no comen. Punto.

“Pues yo no sé si sí o si no creer”, dice la oficial Cruz mientras abre la puerta de acceso gratuito a un adulto mayor para que entre al Metrobús.

Cruz no está segura de si la pandemia del coronavirus es una amenaza real. Aunque por supuesto, dice, le preocupa, sobre todo porque tiene 61 años.

Además de la seguridad en la estación, esta policía auxiliar está encargada de dar acceso al Metrobús a los adultos mayores y personas discapacitadas. De repente, las personas se le acercan para orientarse o simplemente saludar.

No es cosa menor, en la Línea 2 se mueven al día 180 mil personas. Cruz no lleva la cuenta de con cuántas personas ha tenido contacto en la jornada que inició a las 6 de la mañana y que durará doce horas.

Cruz está tranquila, incluso estrecha la mano con extraños a pesar de las advertencias. No lleva guantes. No es la única, en varias estaciones de las líneas 1 y 2 del Metrobús, los policías continúan sin tomar medidas porque sus superiores no se los han ordenado ni les han facilitado material para protegerse.

“Hasta el momento no me han dado indicación de usar algo, ni creo que nos vayan a decir”, lamenta.

*Esta información fue publicada originalmente por Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad en https://contralacorrupcion.mx/covid-19-adultos-mayores/

Galería