Diputados federales de oposición manifestaron su preocupación porque a través de los teléfonos inteligentes que se les entregaron la semana pasada —y que utilizarán para registrar su asistencia y votar a distancia— los podrían espiar, extraer su información personal, conocer su ubicación en tiempo real e incluso “falsear” las votaciones en el pleno.

Hasta el miércoles, la Cámara de Diputados había entregado a 463 de los 500 legisladores celulares GalaxyA21s, a fin de que la pandemia de Covid-19 no detenga la actividad en San Lázaro.

La diputada panista Adriana Dávila denunció que con el teléfono que les entregaron de manera unilateral el gobierno federal y la bancada mayoritaria de Morena podrían espiar a la oposición.

“Uno de los riesgos es el uso de la tecnología para tener un Cisen alterno que pueda identificar dónde estamos… el uso faccioso político-electoral sí es una preocupación”, asentó.

Miguel Alonso Riggs, legislador del PAN, explicó que el espionaje consiste en que se puedan interceptar las llamadas, mensajes o cualquier otra actividad que se realice con el equipo.

Otra de las preocupaciones de diputados de oposición es que no cuentan con la contraseña del teléfono, que nunca pueden apagarlo y si ocurre deben ir a San Lázaro para que se los activen, además de que personal de la Cámara Baja tiene acceso a los aparatos de manera remota. (El Universal).