¿Qué pasaría si te ocurriera un imprevisto? Accidente automovilístico, laboral, en vacaciones. ¿Crees estar protegido en contra de cualquier eventualidad? Incendio de vivienda, huracanes, deslaves. Si la respuesta a estas preguntas es “no”, quizá sea tiempo de considerar la contratación de un seguro.

1- Todo el tiempo te expones a riesgos. Si eres consciente de ellos, te será más fácil evitarlos o enfrentarlos. Una forma de disminuir el daño al patrimonio ocasionado por imprevistos, es contratar un seguro.

2- Cuando adquieres una póliza, lo que se hace es transferir el riesgo a una empresa aseguradora que te ayudará a absorber los daños ocasionados por eventos ajenos a tu voluntad.

3- Las compañías de seguros cobran una cuota llamada “prima”, que es pagada por todos los clientes, para proveer protección en caso de ciertas pérdidas o incidentes. De esa forma, las consecuencias de los siniestros no serán tan fuertes para ti, tu familia y tu patrimonio.

4- Un seguro debe verse como una inversión y no como un gasto. Por ese motivo, incorpora el seguro a tu presupuesto.

5- Antes de elegir, infórmate y compara distintas opciones. Toma en cuenta cuestiones como la cobertura (¿qué asegura?), el costo de la prima de riesgo y el costo del deducible (¿cuánto te corresponde pagar en caso de siniestro?). No olvides leer bien el contrato que vas a firmar.