Por: Enrique Jonguitud

Ciudad Victoria.- Debido a la necesidad de trabajar, atender negocios o comprar alimentos, los victorenses solo cumplen el distanciamiento social a medias, siendo el primer cuadro de la ciudad el que registra todavía alto flujo de personas.

En medio de la emergencia por al Coronavirus, el desbasto de productos es una especie de leyenda urbana, ya que los supermercados y negocios tienen anaqueles llenos y se registran compras normales, a excepción del gel antibacterial, que aparte de subir al doble de su precio, está escaso.

En las inmediaciones del mercado, la primera semana de cuarentena se vive día a día con un ritmo normal: lleno de tráfico, negocios y tiendas abiertas, y transeúntes tratando de esquivar a los vendedores ambulantes, como un día cualquiera.

Los productos básicos no han resentido ningún aumento, y las tiendas venden los productos sin restricciones.

Sin embargo, en la calle se advierten pocos adultos mayores y niños, incluso, los empacadores mayores que laboraban en los supermercados fueron enviados a casa para resguardarse de cualquier riesgo de contagio.

En redes sociales, se ha organizado una campaña para estimular a los consumidores a comprar en negocios locales para que acudan a negocios y restaurantes, o que usen los servicios de entrega a domicilio, para evitar que los patrones se queden sin recursos y tengan que despedir empleados.

Aunque la mayoría de los restaurantes se encuentran semivacíos, los empresarios de la comida apuestan a los servicios de entrega a domicilio para intentar no perder ventas.

Sin embargo la recomendación de las autoridades sigue siendo la misma: quedarse en casa y sólo salir por asuntos estrictamente necesarios.