LIC. ENRIQUE DE LEIJA BASORIA
Empleado del Congreso del Estado de Tamaulipas desde 1984 hasta el 27 de enero del 2017.
Con dos licenciaturas, dos maestrías y estudios de Doctorado en Derecho Privado.

ACOSO LABORAL

1. El pasado 14 de septiembre del año 2016 a las 10 horas, mi anterior jefe inmediato Lic. Ricardo Gómez Piña, me llamó a sus oficinas y me pidió la renuncia, al preguntarle por qué razón me la pedía me manifestó que eran las instrucciones de la avanzada de los nuevos funcionarios que entrarían en funciones a partir del 1 de octubre del 2016 y querían ya no contar con personal de la anterior legislatura. A lo que le expresé que en mi caso, por tener 32 años de servicio no se la presentaría, sino me liquidaban con todas las prestaciones a que tengo derecho legalmente.

2.- En fecha 15 octubre me mandó llamar mi nuevo jefe inmediato, el Lic. JORGE ALEJANDO DURHAM INFANTE para platicar sobre mi situación laboral, le comenté que el jefe de personal me estaba presionando para que me jubilara, a lo que le dije que no era mi deseo y que a nadie se le puede obligar, pues es voluntario, siguió insistiendo en los meses de noviembre y diciembre.

3.- En fecha 12 de enero del 2017 me volvió a llamar mi jefe inmediato y me dijo que los jefes de arriba le pedían mi oficina (Secretario Técnico del Comité de Información, Gestoría y Quejas), le dije que eso era un despido y que me correspondía la indemnización constitucional correspondiente de 20 días por años de servicios, 12 días por año de prima de antigüedad, 3 meses de sueldo, más horas extras, parte proporcional de vacaciones y aguinaldo. (Art. 123 Const.)

Me dijo que acudiera a las instancias legales si no estaba de acuerdo a los que me ofrecía el jefe de personal, pero que necesitaba que ya entregara la oficina y me dio una semana para hacerlo.

4.- Al término de la semana de plazo que me dio, en fecha jueves 19 de enero, se presentó mi jefe inmediato en mi oficina con la nueva jefa para que se la entregara, iba acompañado también con el jefe de personal, me pidieron los acompañara a la oficina de Recursos Humanos mientras mi secretaria le explicaba las funciones de mi área a la nueva supuesta encargada de mi área.

Estando en la mencionada oficina de personal, me dijo el Lic. CARLOS DANIEL GONZALEZ RAMOS, (se dice pariente cercano del Dip. Carlos González García, Presidente del Congreso), que como personal de confianza no tengo derecho a la liquidación constitucional, solo a la prima de antigüedad de 12 días por año, a lo que le dije que existe jurisprudencia que establece que no soy de confianza, pues el que una ley o nombramiento lo mencione no lo hace así, sino las funciones que se desarrollen, las que son de auditoría, fiscalización, de toma de decisiones, de representación del jefe, cosas que no me corresponden. Les mostré la mencionada jurisprudencia y me dijo que no me la darían y mejor me jubilara porque si no ni la prima de antigüedad recibiría si los demandaba legalmente.

Le dije que era una lástima que en estas fechas estén conmemorando el aniversario de la Constitución Federal, en la que participó como constituyente de 1917 mi pariente Lic. Fortunato De Leija, del cual está su imagen en un pendón gigante en las instalaciones del Congreso.
Me salí de esa oficina y me fui a la mía y le dije a la nueva que quedaría en mi lugar que no llegamos a ningún acuerdo y que seguiría en mi oficina y que le dijera a nuestro jefe inmediato me pidiera la oficina por escrito, eso fue el jueves 19 de enero y el jueves 27 siguiente se volvieron a presentar los mismos a mi oficina ya con el escrito de entregar la oficina y presentarme como auxiliar en el departamento de archivo, del que hace muchos años fui titular y el encargado fue mi auxiliar en ese tiempo.

5.- En fecha 27 de enero siendo las 14 horas, al entregarme el escrito de desalojo de mi oficina, le pregunte a mi jefe inmediato LIC. JORGE DURHAM, si en el nuevo cargo me seguirían respetando mi salario y demás prestaciones, me contestó que no, que sólo me pagarían lo de un auxiliar Parlamentario, a lo que le dije que no lo aceptaba y que acudiría a la instancia correspondiente a defender mis derechos laborales.

Considero que he sido objeto de un despido por demás injustificado, razón por la cual me veo en la necesidad de reclamar las prestaciones de ley ante las autoridades laborales, pues como lo he dejado narrado en los hechos de la presente demanda, he sido despedido de forma por demás injustificada de mi trabajo.

Es a todas luces injusto que en el lugar donde se hacen las leyes no las respeten, de todos es sabido que se gasta más en viajes oficiales y festejos, que en pagar las indemnizaciones que de todas maneras un tribunal les hará pagar.