San Pedro Cholula, Puebla.- El profesor de baile Raymundo Zavala Hernández planeó desde mucho antes el asesinato de sus dos hijos, Mariana y Emiliano, como venganza contra su ex pareja y madre de los dos niños, por haber iniciado una nueva relación sentimental. El hombre canceló una reservación en el hotel Corintios de último minuto porque su ex esposa no lo dejó llevarse ese día a los pequeños y regresó hasta el domingo pasado para cumplir con su plan de asesinarlos.

Al momento de cancelar su visita al hotel —localizado en la 5 Norte y 6 Poniente en San Pedro Cholula, Puebla—, Raymundo, de 50 años, justificó a los empleados que “su esposa no le había prestado a sus hijos” así que modificó la fecha para el domingo 22 de julio.

El hombre llegó con sus hijos, Mariana de 9 años y Emiliano de 7, alrededor de las tres de la tarde del domingo, según relataron los empleados. Le dieron la habitación número cinco y después se instaló con ellos. A los pocos minutos salió a comprar algo porque supuestamente los niños tenían hambre.

Raymundo les dio como última comida tacos que encontró en la misma cuadra del hotel alrededor de las 16:00 horas. Después volvió a bajar con la empleada que se encontraba de turno en la recepción.

“Pidió un desarmador. No entendimos qué quería hacer con él, pero la empleada le dijo que no tenía ninguno. Salió a buscarlo pero regresó rápido. Regresó sin nada, al parecer no encontró el desarmador. Después salió a las seis de la tarde. Avisó que dejaba a los niños dormidos en su habitación. Ya no volvió”.

Los empleados del hotel sospechan que antes de las 18:00 horas les quitó la vida a los niños. Sin embargo, hasta ese momento no levantó ninguna sospecha. Vino el cambio de turno de los empleados y se les avisó que el huésped del cuarto número cinco había dejado a sus hijos dormidos.

“Se veía muy tranquilo, era raro. Pero lo vieron tranquilo. Sólo un poco nervioso cuando no encontraba su desarmador. Pero nada más. Avisó que sus hijos estaban durmiendo, que por favor no los fueran a despertar”, comentó una fuente.

El suicidio

El reporte de la Policía Municipal de San Pedro Cholula detalló que alrededor de las 21:00 horas del 22 de julio, el cuerpo de un hombre pendía de un poste de teléfono sobre la calle Tepeaca entre la calle Atlixco y 7 Norte del barrio de San Matías Cocoyotla, a unas cuadras del Hotel Corintios.

Cerca de la zona, según algunos vecinos, vive la madre de los dos niños. Así que Raymundo fue hasta ese lugar para quitarse la vida y que su ex esposa supiera lo que había hecho.

Alrededor de las 22:00 horas, el barrio de San Matías Cocoyotla —conocido por ser uno de los lugares donde se producen tabiques en hornos localizados por toda la zona— se llenó de elementos de la Policía Municipal y la Fiscalía General del Estado que acordonaron las calles y cerraron los accesos para iniciar el levantamiento del cadáver de Raymundo Zavala.

La noticia del suicidio llegó a oídos de la ex pareja de Raymundo —cuya identidad aún no ha sido dada a conocer—, así que la mujer temió lo peor por sus hijos y comenzó a buscarlos. Fue de inmediato al hotel en donde se hospedaba su ex pareja.

Hallan a los niños asfixiados

“No podíamos abrirle porque ella no estaba registrada como quien arrendó el cuarto. Sabíamos que había un hombre y dos niños. Pero al ver la insistencia y que luego regresó, se le dejó pasar. Los niños no contestaban y llevaban ya mucho durmiendo como para que no respondieran así que el velador abrió a patadas la puerta. La rompieron”, relató una de las empleadas del lugar.

Al abrir a golpes la puerta los niños fueron encontrados en el sitio con una carta. Al parecer fueron asfixiados por su padre porque según el reporte oficial, no presentaban ningún tipo de herida. “No supimos qué decía el mensaje. Se lo dieron a la mamá, creo”, dijeron los trabajadores del hotel Corintios.

Versiones extraoficiales, señalaron que la carta relataba el despecho que Raymundo Zavala tenía por su ex pareja. No concebía la idea de que sus hijos y su nueva pareja convivieran. Así que pedía disculpas a Mariana y Emiliano “por llevárselos” y le reclamaba a la esposa que hubiera retomado su vida sin él.

Mientras tanto, el Hotel Corintios permanece cerrado mientras sus propietarios no reciban información de la Fiscalía General del Estado que les autorice seguir con sus actividades.

La habitación número cinco se encuentra sellada. Según los empleados Raymundo Zavala no tomó ningún tipo de bebida alcohólica o drogas para darse valor, ya que en el lugar no había bebidas embriagantes o estupefacientes.