MOSCÚ (AP).- Con temperaturas que llegan a los 70° grados bajo cero, el pueblo de Oymyakon, al este de la Siberia rusa, está considerado como el lugar habitado más frío de la tierra.

En la localidad, donde viven unas 500 personas, el invierno dura nueve meses y la luz solar solo dura unas pocas horas al día. Durante el verano, por su parte, las temperaturas alcanzan periodos breves de hasta 35 grados.

La ciudad rusa, ubicada a siete mil kilómetros de Moscú, sobrevive gracias a sus recursos locales: la ganadería, la caza y la pesca.

Para pescar es necesario hacer un pozo hasta llegar al agua del río, que corre a gran velocidad y gracias a ello mantiene su estado líquido. Los peces, al ser retirados del agua se congelan en apenas veinte segundos.

Las vacas solo dan leche entre los meses de junio a octubre. El resto del tiempo el frío impide el ordeñe, por lo que sus ubres deben ser cubiertas con fundas de cuero para que no se dañen.

A pesar de las crudas condiciones climáticas, en Oymyakon viven muchas de las personas más longevas del país, un buen número supera el centenar de años.

Mientras, la mortalidad infantil resulta alarmante pues muchas mujeres dan a luz hasta 18 hijos, y muy pocos llegan a la edad adulta.