Al admitir que la construcción del muro fronterizo que Donald Trump prometió construir, el Secretario del Interior de Estados Unidos, Ryan Zinke, planteó la posibilidad de que se levante en el lado mexicano para evitar que su país pierda acceso al Río Bravo.

La construcción del «gran muro hermoso» del presidente enfrenta grandes problemas geográficos y físicos, dijo el miércoles el funcionario.

Zinke dijo a la prensa que la construcción del muro es «compleja en algunas zonas», entre ellas un parque nacional y el río Bravo, que constituye buena parte de la frontera de 3,200 kilómetros (2,000 millas).

El funcionario, cuyo puesto equivale al de secretario de recursos naturales en otros países, dijo al grupo que representa a los rancheros del oeste el martes que Estados Unidos no «cederá» el río Bravo a México al alzar el muro del lado estadounidense ni tampoco lo construirá «en medio del río».

Zinke dijo que en algunas zonas se pueden instalar artefactos electrónicos de vigilancia, mientras que en otros las imponentes formaciones naturales no requieren el refuerzo de un muro.