El  Papa Francisco  aseguró que los muros y alambres espinosos construidos con la finalidad de detener a los migrantes son un «pretexto para defender la seguridad o un estilo de vida», por lo que refirió a los éxodos masivos «que afectan al continente americano».

Lo anterior lo señaló durante su tradicional discurso de inicio de año en la Santa Sede, donde exhortó a la población a no mostrar indiferencia ante estas barreras sociales.

«Ante estos rostros no podemos permanecer indiferentes ni quedarnos atrincherados detrás de muros y alambres espinosos, con el pretexto de defender la seguridad o un estilo de vida”, declaró el sumo pontífice.

De igual forma declaró que agradece a todas aquellas personas y gobiernos que se esfuerzan para garantizar la protección y acogida a la población migrante, quienes además, según indicó el Papa, se hacen cargo indirectamente de la promoción humana y de su integración en los países que los han acogido.

El sumo pontífice se dijo consciente de las dificultades que algunos estados encuentran frente a los flujos migratorios, y señaló que «hay una diferencia sobresaliente entre acoger y rechazar».

«Es necesario, en efecto, dar vida a un sistema coherente e integral de gestión de las políticas migratorias y de asilo, de modo que se compartan las responsabilidades en la recepción de migrantes, la revisión de las solicitudes de asilo, la redistribución e integración de cuantos puedan ser acogidos», declaró.

Abundó además que el fenómeno migratorio no se presenta únicamente en Europa, pues aseguró que tal situación social también afecta al continente americano.

«No debemos olvidar los éxodos masivos que afectan al continente americano y que crean presión en la frontera entre México Estados Unidos. Muchos de esos migrantes son haitianos que huyen de las tragedias que han golpeado su país en estos años».

Finalmente puntualizó que la cuestión migratoria puede resolverse desde la diplomacia multilateral.

«Desde hace tiempo la diplomacia multilateral atraviesa una crisis de confianza, debido a una reducida credibilidad de los sistemas sociales, gubernamentales e intergubernamentales».