BANGKOK, TAILANDIA (Agencias).- Su mamá lo apuñaló cuando apenas era un recién nacido. Luego, lo dejó en una fosa. Pero el bebé era un guerrero y salió adelante.
El pequeño Aidin recibió 14 puñaladas y luego fue enterrado vivo en Tailandia. Una pastora que pasaba cerca lo encontró.
«Primero escuché los llantos y pensé que alguien había enterrado vivas a sus mascotas, pero luego vi un pequeño pie que salía de la tierra. Traté de controlarme y llamé a la policía. El bebé estaba enterrado boca abajo”, explicó Kachit Krongyut al Daily Mail.
Afortunadamente, la tierra que su progenitora puso sobre el cuerpo del pequeño hizo presión y eso fue lo que evitó que se desangrara. La agresora fue detenida y enfrenta cargos por intento de homicidio y abandono de su hijo.
Por su parte, Aidin, después del milagro, vive rodeado de amor. Tiene siete meses y espera en un orfanato a sus padres adoptivos. Una pareja sueca lo llevará a vivir al país nórdico para darle un mejor futuro.