El cambio climático no es la causa del cierre de algunas plantas energéticas de Estados Unidos que operan con carbón. Es el gasto en controles de contaminación más estrictos sobre sus aguas residuales.

Docenas de plantas de todo el país planean suspender su combustión de carbón en esta década en cumplimiento de directrices federales más rigurosas sobre aguas residuales, de acuerdo con registros de regulación estatal, al tiempo que la industria continúa alejándose de los combustibles fósiles que calientan el planeta para la generación de electricidad.

Las normas nuevas exigen que las plantas energéticas eliminen la ceniza de carbón y metales pesados tóxicos como el mercurio, el arsénico y el selenio de la aguas residuales antes de ser arrojadas a arroyos y ríos. Se prevé que la regla afecte a 75 plantas energéticas operadas con carbón en todo el país, según la Agencia de Protección Ambiental