CENTRAL, LUISIANA .- Cientos de feligreses acudieron el domingo a los servicios religiosos en una iglesia en Luisiana, desacatando una prohibición a las reuniones numerosas por el coronavirus, lo cual hizo enojar a los vecinos.

Por su parte, el gobernador John Del Edwards reiteró la advertencia de que pronto los hospitales podrían verse sobrepasados con nuevos casos de la enfermedad Covid-19.

Unas 500 personas de todas las edades se reunieron en la iglesia Life Tabernacle en Central, una ciudad de cerca de 29 mil habitantes a las afueras de Baton Rouge.

Medidas

Ministros adjuntos y feligreses les pidieron a los reporteros que se alejaran e indicaron que no permitirían cámaras en la propiedad. Señalaron que les habían pedido que no hablaran con la prensa.

Al otro lado de la calle, Paul Quinn y otros vecinos hacían lo posible por mantenerse a unos dos metros de distancia unos de otros y expresaban su oposición a la realización de las ceremonias religiosas.

“Otras congregaciones están utilizando el internet, Skype y otras formas de reunirse. ¿Por qué ellos no pueden hacerlo? ¿Qué los hace tan especiales?”, preguntó Quinn.

“Desearía que la policía estatal interviniera… Si salen de la iglesia y acuden a la tienda de comestibles, es un riesgo grave para la salud. No saben a cuántas personas están afectando y al parecer no les importa. Eso es un problema debido a la congregación de personas”.