Washington.– El presidente Trump desprestigió a un destacado presentador de televisión, ayer martes desde el atril en el Jardín de las Rosas, con una acusación infundada de asesinato, llevando la política de la ira y la teoría de la conspiración a un nuevo nivel, incluso cuando gran parte del mundo político apenas se dio cuenta.

En un ataque que alguna vez hubiera sido impensable para un presidente en funciones, Trump acusó a Joe Scarborough, un excongresista republicano que ahora presenta el programa «Morning Joe», de matar a un miembro de su personal en 2001 a pesar de que estaba a mil 200 kilómetros de distancia en ese momento y la policía dictaminó que la muerte fue un accidente.

La acusación del presidente amplificó una serie de mensajes de Twitter en los últimos días que no han provocado casi ninguna reprimenda de otros republicanos ansiosos por mirar hacia otro lado, pero han angustiado a la familia de Lori Klausutis, quien murió cuando sufrió una afección cardíaca que la hizo caer y golpear su cabeza en un escritorio. Trump duplicó la falsa acusación incluso después de que Timothy Klausutis, viudo de Lori, le suplicó a Twitter que eliminara las publicaciones sobre su difunta esposa porque le estaban causando un dolor tan profundo a su familia.

«Mucha gente sugiere eso y, con suerte, algún día la gente lo descubrirá», dijo el presidente cuando los periodistas le preguntaron acerca de sus tweets, sugiriendo que Joe Scarborough había cometido un asesinato tal vez debido a una aventura con Lori Klausutis. «Ciertamente es una situación muy sospechosa. Muy triste, muy triste y muy sospechosa».