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Vaticano.-A pocos días de concluir su misión como portavoz del Vaticano, Federico Lombardi confesó que la crisis por los abusos sexuales contra menores en la Iglesia católica fue el momento más difícil de su servicio que duró una década.

A sus casi 74 años, el sacerdote jesuita dejará su puesto de director de la sala de prensa del Vaticano el próximo 31 de julio, cargo al que llegó en julio de 2006 nombrado por Benedicto XVI y donde le tocó prestar servicio a dos pontificados.

Lombardi le restó importancia a su trabajo y exclamó: En lo que respecta al Papa y la Iglesia estoy convencido que es el Señor quien los conduce.

No tienen necesidad de mí y no pienso que pierdan mucho con el hecho de que entregue la estafeta a alguien más que, estoy seguro, sabrá hacer muy bien su trabajo, eso no me preocupa en particular, añadió entre risas.

La estafeta la pasará a un periodista, el ex corresponsal de la revista Time y la cadena Fox, Greg Burke, del Opus Dei, quien estará acompañado por su colega Paloma García Ovejero, la primera vicedirectora en la historia de la sala de prensa vaticana.

En un repaso de estos años, Lombardi recordó que uno de los momentos más difíciles que afrontó fue la crisis por los abusos sexuales de menores, que incluyó el caso del fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel Degollado.

Reconoció haber atendido esos problemas con involucramiento y sufrimiento espiritual por la obligación de hacer cuentas con la experiencia del mal y de la fragilidad humana.

Tratamos de atender los problemas con lealtad, haciéndoles frente y buscando el camino de la purificación junto al Papa,   de eso participé con mucho empeño, pero con sufrimiento, afirmó.

Además debió responder a otros momentos complicados, entre ellos,  dos de los denominados vatileaks, los juicios tras escándalos por la filtración de documentos confidenciales del Vaticano, uno en 2012, con el Papa Benedicto y otro en 2015, con Francisco.

Fueron diez años divididos en dos pontificados con características bastante diferentes. El de Benedicto con sus situaciones de las cuales se recuerdan más las problemáticas, pero hubo también muchas cosas extremadamente bellas, aclaró.

Ciertas cosas se hicieron mejor, otras no tanto, pero fue un camino decidido y buscado honestamente, manifestó.

Un momento importante en mi servicio fue la renuncia de Benedicto, que viví con gran participación, pero también con serenidad porque me sentía muy en sintonía con el Papa y con las explicaciones que él dio para la renuncia, de su visión de fe y de gran responsabilidad eclesial con la cual había tomado esta decisión tan difícil, abundó.

Reveló que con el pontificado de Jorge Mario Bergoglio vivió una experiencia nueva por tratarse de un pontífice que ha demostrado gran dinamismo y creatividad como comunicador.

Explicó que siempre concibió su trabajo como un servicio a los Papas y sus características, sin imponer sus propios criterios personales, sino acompañando el estilo de gobierno y de comunicación de cada uno.

Cuando no sé algo digo que no lo sé, no hago como que lo sé, mejor voy a buscarlo y a informarme. Es un esfuerzo por darle a los comunicadores la confianza de que uno quiere ayudarles honestamente a comprender lo que es justo entender, no a manipularles, describió.

Actuamos diciéndoles la verdad de los hechos, naturalmente siempre con un esfuerzo por explicar cuál es la intención de la Iglesia y del Vaticano en el gobernar o llevar adelante las cuestiones eclesiales, agregó.

Al acercarse su retiro, Lombardi aseguró que se lleva tantísimos momentos bellos, de gran alegría y de gran intensidad espiritual.

No tengo arrepentimientos, siempre viví con intensidad también las relaciones con mis colaboradores, las personas con las cuales he trabajado y con los periodistas, confesó.

 

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