Han pasado ocho meses desde que Guillermo Ochoa pisó suelo mexicano para iniciar su segunda etapa con América. Hoy, el arquero registra los mejores números en la posición de toda la Liga MX; sin embargo, esto no fue sencillo, ya que en sus primeros juegos se le cuestionó el poder hacer más para evitar los goles en la cabaña azulcrema, aunque pese a eso, logró colaborar para llevar a las Águilas a la final.

De a poco, Memo se ha reencontrado con su mejor versión, aquella que lo hizo convertirse en referente de los Millonetas antes de iniciar su aventura en el futbol europeo. Muestra de ello son las 45 atajadas que acumula en lo que va de la temporada, además de los tres arcos imbatidos hasta el momento, para ser así el líder en esos dos rubros.

La temporada pasada, en la fase regular Ochoa estuvo en el arco 13 partidos más otros seis de Liguilla. En ese periodo, recibió un total de 28 goles, de los cuales 19 fueron en la primera fase y los otros nueve en la Liguilla.

En este Clausura 2020, el meta crema ha permitido 11 goles en 10 juegos, lo que indica que de mantener el ritmo, logrará bajar el promedio de anotaciones en contra en comparativa con el del torneo Apertura 2019.

LA MISIÓN DEL TÍTULO

Si bien, el conseguir un campeonato no es una responsabilidad que recaiga solamente en un jugador, lo cierto es que los predecesores de Guillermo Ochoa en el arco de América dejaron alta la vara en el sentido de que sus actuaciones fueron fundamentales en la consecución de los campeonatos más recientes que los azulcremas han obtenido.

Y es que tanto Agustín Marchesín como Moisés Muñoz se echaron a la bolsa a los aficionados americanistas con atajadas clave en momentos importantes y hasta con goles, como el de Moi en la final contra Cruz Azul del 2013 o el de Marche en la tanda de penaltis ante Tigres por el Campeón de Campeones.