Por: Laura Puente Hinojosa

Ciudad Victoria, Tamaulipas.- ¿En dónde estamos?… esa es la preguntas que nos hemos hecho muchas mujeres cuando tocamos el tema del deporte más popular del mundo, un deporte en el que la mujer desde hace varios años ha comenzado a ganar terreno.

A pesar que desde hace mucho tiempo algunos deportes parecieron exclusivos del género masculino y más el futbol, y es que si bien en la antigua Grecia esta era la costumbre en los Juegos Olímpicos, también es cierto que ya no se usan más las togas.

Tamaulipas ha comenzado a poner la muestra, a pesar de lo que pudiera pensarse existen torneos, equipos y mujeres tamaulipecas talentosas en este ámbito que son referente y enaltecen el deporte de nuestra entidad.

Una de ellas es la futbolista victorense Maryan Alessandra Reyes Camacho, quien con solo 13 años de edad fue convocada a la Selección Mexicana Femenil Sub-15 en la Ciudad de México en fechas recientes.

La tampiqueña Cristina Ferral, quien ganó 5 campeonatos con el equipo ITESM Monterrey y formó parte del equipo mexicano que participó en el mundial sub 17 femenil en el año 2010.

También podemos mencionar a Rebeca Bernal del puerto de Tampico, quien fungiera como capitana de la selección nacional femenil sub 20 y Alma Gabriela Martínez Altamirano de Madero, quien fue llamada a la selección femenil sub-17 de futbol.

Rocío Navarro, quien formó parte de la selección Victoria y posteriormente de la Selección Tamaulipas, ha vivido intensamente el futbol desde varias trincheras.

Y estas historias las han comenzado a reflejar muchos investigadores del tema. Jugar futbol para las mujeres significa una intrusión contra un sistema machista, sexista, inequitativo e impregnado de testosterona pero no podemos generalizar.

Hoy en día para la mujer el futbol lo ven como estilo de vida en donde más que ver el deporte ven familia, esposos o hijos que sufren en la cancha, que se agotan, entrenan y hasta brindan ingreso al hogar, otras tantas lo ven como deporte y no se conforman con ser espectadoras, se meten a la cancha y la hacen suya, hay quienes simplemente cumplen con una función de acompañantes y muchas veces no entienden lo que está pasando en el campo y hasta hay quienes más que técnica y equipo ven piernas y músculos, así es… en efecto el mundo femenino no dista mucho del mundo masculino en cuestión de diversidad.

Hay quienes dicen que las mujeres que practican futbol no hacen más que verse masculinas. A pesar de estar en la época en donde podemos hablar en segundos al otro lado del mundo, disfrazarnos de perro mediante una aplicación de celular y donde hay personas que pueden pisar otros planetas, las futbolistas y demás mujeres que cubren el ámbito deportivo futbolístico siguen siendo discriminadas, apuntadas y hasta censuradas. Y el problema es que, además, cuando las mujeres ingresan a las duelas y canchas de los diferentes deportes, no falta la “persona” que hace comentarios prejuiciosos que las tachan de poco femeninas y en algunos casos hasta menos capaces.

Eso de que las mujeres hayan comenzado a ganar espacios estereotipados para la masculinidad merece una reflexión, no se trata de desplazar a los caballeros o ver quién puede más que el otro, se trata de llegar a una inclusión en donde cada quien explota sus habilidades en la medida de lo posible. Nadie pone en tela de juicio que las mujeres nos sintamos tentadas por espacios en los que no hemos incursionado aún y en los que se había fungido solo como espectadoras.

Hay que dejar en claro que el hecho de que algunas mujeres sean buenas para el futbol y otras disfruten gritar el gol no es ningún avance feminista, es simplemente llegar a un espacio en el que aún no existía la equidad y en el que poco a poco y con paso firme se está integrando a la sociedad del futuro, a la sociedad ideal, una que sea equitativa e inclusiva en todos los ámbitos pero sobre todo en el deportivo.
Es por ello que poco a poco los closets más llenos de tachones que de tacones y mochilas llenas de ilusiones es lo que importa para estas tamaulipecas ejemplares, que serán sin lugar a dudas parteaguas para las nuevas generaciones.

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