Desde que se confirmó el combate entre Saúl El Canelo Álvarez y Avni Yildirim fueron muchos los que pusieron sobre la mesa cuáles eran las razones para asumir ese compromiso previo a lanzarse a cumplir su verdadero objetivo para este 2021 que es volverse el campeón indiscutido de la división de peso súper mediano.

Claro que hubiera sido más fácil consultarlo con el propio peleador, pero no hubiera dado lugar a la polémica que siempre busca fogonearse en la previa de un gran bombate de boxeo. Entonces, uno de las razones principales que se esgrimió fue la de poder mantenerse activo cuando sus futuros rivales no lo están haciendo.

También se dijo que por ser el combate ante Yildirim ordenado como obligatorio por el Consejo Mundial de Boxeo, que tenía a este como el rankeado número 1 en su clasificación a pesar de que no peleaba desde febrero de 2019, cuando había sido derrotado por Anthony Dirrell, Canelo queria sacárselo de encima antes de ir a buscar a los otros campeones mundiales de las 168 libras.

Pero hubo además otro factor imposible de negar que tiene que ver pura y exclusivamente con el negocio, con el dinero que se llevaría el tapatío por la pelea que tuvo lugar el pasado sábado en el Hard Rock Stadium de Miami. Cifras que, por cierto, son un verdadero disparate. Se estima que Canelo terminará cobrando 20 millones de dólares de bolsa y 10 más por televisación, tickets y patrocinios.

Teniendo en cuenta que el combate solo duró diez vueltas para él, la cifra que todavía suena más increíble tiene que ver con el cálculo de la suma de dinero que el mexicano ganó por cada minuto que estuvo en acción arriba del ring: 3,3 millones de dólares por cada sesenta segundos.