A principios de marzo, el jugador del América Renato “N”, fue detenido por violencia familiar contra su esposa, Lucely Chalá, y su cuñada. Después de que el futbolista negara el ataque, su aún cónyuge decidió dar una entrevista sobre lo sucedido.

Para la revista, TVyNotas, Lucely narró como fue la noche de la agresión por parte del jugador americanista. También contó cómo fue que se conocieron y las constantes agresiones que recibió durante su matrimonio.

Lucely y Renato se conocieron en la localidad El Juncal, Ecuador. Desde 2013 mantuvieron una relación y en 2015 se convirtieron en padres de su primer hijo. El año siguiente se mudaron a México para que él comenzara a jugar con el equipo de Coapa.

Ella comenta que el americanista siempre había sido voluble, “con él los momentos buenos eran muy buenos, pero los malos eran muy malos”, declaró. Mencionó que cuando había discusiones, Renato era violento con sus palabras y sus enojos muy fuertes, pero nunca le pegó.

Narró que desde finales del año pasado comenzaron a tener problemas, después de perder al bebé de su segundo embarazo, semanas después, ella volvió a embarazarse y los problemas continuaron.

Renato comenzó a ser grosero con ella y los problemas comenzaron a crecer, por ese motivo, ella acudió al abogado Ricardo Heinch para ver qué podía hacer ante la violencia emocional, psicológica y verbal que él ejercía sobre ella.

Lucely narró que dos días después la familia de él, con la que no ha tenido buena relación, llegó a México con el fin de protegerlo de su cuñada Karen, quien acudió a la CDMX para cuidar a su hermana en su embarazo.

Después se ser agredidas verbalmente por la familia del futbolista, Lucely habló con él para pedirle que calmara las cosas y que no hubiera problemas, ahí fue cuando empezó a golpearla.

“Él me jaloneó del cabello y me empujó contra la pared. Lo hizo pese a que sabía que mi embarazo era de riesgo por la pérdida tan reciente que tuve. Mientras él me pegaba, sus familiares, en lugar de calmarlo, ¡comenzaron a pegarle a mi hermana y luego a mí! Lo bueno es que en la casa estaba un amigo en común, Víctor, quien nos metió a un vestidor”, dijo.

Añadió que su hijo vio todo lo sucedido. En esos momentos, su hermana le mandó mensaje a otra de sus hermanas que vive en la capital, ella llamó a la policía. Cuando los familiares del atacante se dieron cuenta, decidieron dejarlas, en ese momento ella agarró a su hijo, a su hermana y se fueron a un coche hasta que llegó la policía.

Afirmó que el Club América siempre la apoyó y que su declaración servirá para que ninguna mujer se quede callada. ” Te puede pasar a ti. No porque el hombre sea figura pública o él nos mantenga económicamente, tenemos que quedarnos calladas. Gracias a Dios estoy aquí, fui de las pocas que tienen la suerte de quedar vivas y ahorita no estoy en la lista de mujeres muertas por violencia “